Posts Tagged ‘Denuncia por ruidos’

Noviembre 2013 – Una pianista se enfrenta a siete años de carcel por ruidos

noviembre 13, 2013

laiaFuente:Marta Rodríguez | http://www.elpais.com

Música a todas horas y a todo trapo. Sobredosis de piano. Esa es la versión de la vecina de Puigcerdà, Sonia B., que en el inicio del juicio de este lunes en la Audiencia de Girona acusó a la pianista Laia M. de tocar el piano hasta ocho horas y cinco días a la semana entre octubre de 2003 y septiembre de 2007. Hechos que la pianista (ahora profesional; entonces, estudiante) niega, pero por los que la fiscalía y la acusación particular solicitan una pena de siete años y medio de cárcel. Seis años por un delito contra medioambiente por contaminación acústica, y un año y medio más por otro delito de lesiones psíquicas. La defensa, en cualquier caso, solicita la absolución al considerar la denuncia totalmente desproporcionada.

Las versiones entre los acusados y la demandante fueron totalmente contradictorias. Tanto la pianista como sus padres —Luís M. e Isabel H., que se enfrentan a la misma pena porque se les considera cooperadores necesarios— han negado que tocara tantos días ni tantas horas. Además, han mantenido que hicieron todo lo posible para solventar esta situación, desde irse a ensayar fuera de casa a insonorizar la habitación e incluso el piano. También han asegurado que solo mantuvieron una conversación con la vecina, a modo de comentario o sugerencia, sobre este problema. No ha explicado lo mismo la denunciante, Sonia, que ha relatado que hasta en tres ocasiones fue a casa de los vecinos a intentar solventar el problema e, incluso, una de las veces la madre subió a su piso y le reconoció que se oía más el piano desde allí que desde su propio domicilio. En otra ocasión, relató, el padre tuvo que retener a su hija porque ésta intentó irle a pegar.

La acusada asegura ensayar menos días y horas, ya que estudiaba inicialmente en Manresa y, posteriormente, en Barcelona

La tensión entre vecinos fue subiendo de tono durante los años y a medida que la vecina ponía quejas en el Consistorio y llamaba a la Policía Local de Puigcerdà para que hicieran mediciones de sonido para comprobar los decibelios. La pianista advirtió durante el juicio que considera “que todo este proceso es para hacerme daño”, aunque a preguntas de la fiscal no supo responder cuál sería el motivo. Además, señaló que su familia se había quejado de los ruidos que hacía el supermercado que tenían debajo de su piso, al tiempo que aseguró que el sonido del piano “podía ser que lo oyera, pero no es motivo de molestia”. No entiende lo mismo la denunciante, que asegura que tras cuatro años casi ininterrumpidos de sonido del piano, con decibelios más altos de lo permitido, sufre importantes secuelas. Así, según los médicos, la persistente música causó en Sonia una “lesión psíquica consistente en un trastorno adaptativo con síntomas de ansiedad reactivo al estrés ambiental de tipo auditivo”, lo que hizo que tuviera síntomas como alteración del sueño, nerviosismo, ansiedad, episodios de pánico e incluso problemas de gestación en los últimos meses del embarazo de su hijo nacido en 2006. Por todo ello, debió coger la baja laboral, pero solo pudo escapar del problema poniendo tierra por medio. En septiembre de 2007, la denunciante y su familia se trasladaron a vivir a Galicia porque ya no aguantaba más el ruido.

La pianista, que el viernes cumplirá 28 años, inició los estudios a los seis años, cuando sus padres le compraron un piano para que ensayara. Pero no fue hasta los 18, en 2003, cuando empezó a cursar en el conservatorio de Manresa, cuando empezó a tocar más asiduamente. La joven, que ahora es concertista profesional y cursa un máster en Italia, argumentó que no podía tocar los días que denunciaba la vecina porque estudiaba fuera de Puigcerdà. Sin embargo, la vecina ha relatado que a partir de esos años es cuando esta empezó a tocar más horas y con mayor intensidad —además de con un segundo piano, como reconoció Laia porque necesitaba un instrumento de mejor calidad—, por lo que el sonido alcanzó a todas las habitaciones de su casa.

La fiscal pide además la inhabilitación para ejercer una profesión que tenga que ver con el piano durante cuatro años, una multa de 10.800 euros y una indemnización a cubrir entre los tres acusados de 9.900 euros

No obstante, los tres acusados han declarado que para intentar minimizar las molestias, intentaron en 2005 insonorizar la habitación donde la pianista ensayaba. La insonorización, que según la denunciante nunca fue efectiva, la llevó a cabo el padre de Laia, que es fontanero, con un compañero y siempre asesorados por un técnico. Pero las denuncias siguieron y en 2007 contactaron con un especialista de Mallorca para insonorizar el piano, que acabó elevado y forrado, entre otras cosas, con unas mantas acústicas. Según la denunciante, hasta que en marzo de 2008 sacaron los pianos del piso porque se fueron a vivir a una casa que se construyeron alejada de la zona, no dejó nunca de oír las notas de este instrumento.

Además de la pena de cárcel, la fiscal pide para la pianista una inhabilitación para ejercer cualquier profesión que tenga que ver con el piano como instrumento musical durante cuatro años, una multa de 10.800 euros y una indemnización a cubrir entre los tres acusados de 9.900 euros. Laia, muy risueña, mostró su “confianza en la Justicia” y dijo que no se plantea la inhabilitación porque confía “plenamente en que será absolutoria”. El juicio, que está previsto que se alargue durante cuatro días, seguirá hoy con las declaraciones de agentes de la Policía Local de Puigcerdà.

Diciembre 2011 – Piden 7 años y medio de cárcel a una pianista profesional por tocar en casa

diciembre 27, 2011

Entrevista de vídeo de la denunciada

Fuente: antena3.com

La Fiscalía de Girona ha pedido siete años y medio de cárcel y cuatro de inhabilitación para ejercer de pianista a la intérprete y profesional Laia M. y a sus padres, por lo que se les acusa de un delito contra el medio ambiente por contaminación acústica y otro de lesiones psíquicas a la denunciante, Sonia B., han confirmado fuentes judiciales.

La familia instaló en octubre de 2003 en su domicilio de Puigcerdà (Girona) un piano para que practicara Laia M., de 26 años, que estaba cursando estudios oficiales de música’.

Según la calificación fiscal, tocaba el instrumento a cinco días a la semana de 9 a 13 horas y de 14 a 18 horas, sin que la sala donde ensayaba estuviera insonorizada, de modo que superó “el nivel máximo de inmisión sonora” permitido por ley.

Su abogado, Marc Molins Raich, ha tachado la petición de la condena de “grave error técnico” porque, a su juicio, no se puede considerar el ruido de un piano como fuente de contaminación acústica lesiva del medio ambiente (que es uno de los delitos que se les imputan), como sería el caso del ruido de una discoteca o de un aeropuerto.

Además argumenta que este hecho no tendría que haberse criminalizado sino que, en el supuesto de que los hechos que atribuye la Fiscalía fueran ciertos, “tendrían que haberse enjuiciado, como máximo, por vía civil o administrativa”.

“Hablaríamos de proporcionalidad (del delito con respecto a la pena) si el núcleo de la acusación fuera acertado pero no lo es. Es una injusticia”, ha declarado Molins, quien ha asegurado que la acusación también representa una hostilidad hacia esta la que considera una joven promesa de la música catalana, que ha estudiado en el Conservatorio del Liceu de Barcelona.

Requerimientos desatendidos
Según el escrito del fiscal, después de que la vecina Sonia B. denunciara en marzo de 2006 a los acusados ante el Ayuntamiento de Puigcerdà, el consistorio visitó en cuatro ocasiones (entre marzo de 2006 y febrero de 2007) a la familia de la pianista para que insonorizaran en un plazo de 15 días la habitación del piano, unos requerimientos que fueron desatendidos.

A consecuencia del “ruido” del piano, la vecina pidió la baja laboral por lesiones psíquicas como ansiedad, alteraciones en el sueño y episodios de pánico, además de problemas de gestación en los últimos meses de embarazo, de manera que recibió terapia y tratamiento psiquiátrico.

Además de la pena de prisión por el delito contra el medio ambiente, la Fiscalía de Girona solicita una multa de 10.000 euros, y de 9.900 de indemnización a la víctima por sus 108 días de baja laboral.

Reacción de la fiscalía
La Fiscalía del TSJC ha querido matizar en un comunicado que la Fiscalía de Girona podrá modificar su escrito y atenuar su petición inicial (7 años y medio de prisión) si en el juicio se apreciara “una disminución de los efectos de la actividad molesta o una adopción de medidas correctoras eficaces”. Asimismo, también estudiará un indulto parcial para los acusados si la sentencia condena a los acusados a unas penas de prisión “excesivamente rigurosas”.

Octubre 2011 – El ruido de los bares de copas y terrazas, la peor pesadilla para miles de malagueños

octubre 31, 2011

Fuente: diariosur.es

Los vecinos de El Romeral tienen la sensación de haber ganado una batalla, aunque también son conscientes de que aún les queda mucho camino por recorrer para llevarse el triunfo en la guerra contra el ruido que les impide conciliar el sueño hasta altas horas de la madrugada. Tanto esta barriada de Teatinos como el paseo marítimo de Pedregalejo serán incluidos en el mapa de ruidos de Málaga como zonas acústicamente saturadas por el exceso de decibelios que desprenden los pubs y las terrazas de bares y restaurantes. Con este paso, el Ayuntamiento de Málaga afina en la localización de los ‘puntos negros’ de la ciudad, cuya primera consecuencia es que no se abrirán más locales de música y ocio, aunque ello tampoco tiene por qué suponer el fin problema.
Ahí está el ejemplo del Centro, que diez años después de recibir esta calificación (se superaron los 75 decibelios, el equivalente al ruido que emite la maquinaria industrial) la convivencia de ocio y descanso sigue siendo una quimera, aunque ahora no tanto por la movida como por las terrazas. «La situación ha mejorado a medida que se elimina el botellón y se insonorizan los pubs y discotecas, pero lo que ahora nos impide estar tranquilos en casa es la invasión de mesas y sillas en cualquier esquina», se queja José Carlos Navarro, uno de los cerca de diez mil afectados del casco histórico.
La situación es prácticamente calcada en El Romeral, donde la apertura de bares, restaurantes y cafeterías en el eje formado por la avenida Plutarco y las calles Andrómeda y Antígona trae en jaque a cerca de dos mil residentes. «A todos nos gusta salir a cenar y disfrutar con los amigos, pero el derecho de unos acaba cuando empieza el derecho de los demás. Ha habido familias que han tenido que vender sus casas porque no podían vivir así», comenta el presidente de la asociación de vecinos de esta barriada, Romualdo Núñez, para quien la raíz del conflicto está en la «falta de control municipal» en la ocupación de la vía pública. «Lo que no se puede permitir, y de momento se está permitiendo, es que un negocio con licencia para diez mesas luego ponga treinta o cuarenta», recalca.
Con este panorama, no es de extrañar que personas como Núñez estén encantados con la llegada del frío y la lluvia. «El mal tiempo nos viene bien; en verano esto llega a ser insoportable», recalca.
La misma sensación de alivio temporal tienen los residentes en las principales zonas de ocio de la provincia. Solo en los grandes municipios, serían más de veinte mil las personas con insomnio forzoso, empezando por Puerto Marina y la plaza Solymar en Benalmádena Costa; Puerto Banús y la plaza de los Olivos en Marbella; o Puerto Sol y Puerto Paraíso en Estepona. El entorno de los recintos náuticos en estas localidades se convierten cada fin de semana en epicentro de la marcha nocturna con un hervidero de gente para fortuna de los negocios, pero también para desgracia de quienes intentan dormir unos metros más arriba. Algo prácticamente imposible con los niveles de ruido registrados en la medición que técnicos de la Junta realizaron en varios apartamentos de Puerto Marina el 18 de agosto de 2010: 68 decibelios, y eso que era miércoles.
Benalmádena, a los tribunales
Precisamente esa medición fue la gota que colmó el vaso para la treintena de sufridos residentes que el pasado mes de abril presentaron una demanda contra el Ayuntamiento de Benalmádena, al que reprochan que haya mirado para otro lado durante años a la hora de vigilar el cumplimiento de los horarios de cierre, la insonorización de los locales o la prohibición de los altavoces en el exterior. El gobierno municipal respondió en agosto con decretos de cierre de los pubs y discotecas si no eliminan la música exterior y cierran las terrazas a las dos de la madrugada, aunque de momento pocas cosas han cambiado. «Estamos hartos de buenas palabras y compromisos que no se cumplen. Lo único que queremos es poder descansar sin que nos retumben las paredes», afirma uno de los 31 integrantes de esta cruzada judicial que prefiere guardar el anonimato.
En cualquier caso, se han asesorado bien, ya que cuentan con los servicios del abogado que llevó el caso de los 18 vecinos de El Copo a los que el Tribunal Supremo dio la razón en 2008 condenando al Consistorio de Vélez a indemnizarles con 156.000 euros a cada uno, la mayor sanción hasta la fecha en España por contaminación acústica. Desde entonces, las cosas han dado un giro de 180 grados, hasta el punto de que, pese a que el ambiente actual de este enclave de Torre del Mar nada tiene que ver con la de hace unos años, la Administración municipal ha iniciado los trámites para declararla zona saturada acústicamente para impedir la apertura de nuevos establecimientos de ocio. El otro punto conflictivo en la Axarquía es Nerja, concretamente en la céntrica plaza Tutti-Frutti con una docena de pubs y discotecas que trastocan los planes de descanso de un millar de personas.

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