Posts Tagged ‘medición ruidos’

Agosto 2011 – El ayuntamiento prepara un plan contra el ruido de los camiones de la basura

agosto 24, 2011

Fuente: diariosur.es

El ruido que generan los camiones de la basura y el personal de la empresa de limpieza Limasa es un problema que se abordó en la tercera reunión entre el grupo de trabajo para los Planes de Acción Contra el Ruido formado por el Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Málaga y la propia empresa Limasa con la finalidad de estudiar posibles soluciones.
El primero de los puntos del orden del día en la reunión mantenida fue la presentación de la nueva composición de la mesa de trabajo tras la constitución de la nueva Corporación, según informó el Ayuntamiento a través de un comunicado.
Este grupo fue constituido en diciembre de 2010, tras la aprobación inicial en sesión plenaria, el 30 de septiembre de 2010. En concreto, la presidencia está ocupada por el director general de Medio Ambiente y Sostenibilidad, Luis Medina-Montoya, y el resto del grupo de trabajo lo componen un vocal directivo de Medio Ambiente, un vocal de la sección de Calificaciones Ambientales y Control de Ruido, dos vocales de los Servicios de Limpieza Integral de Málaga y una secretaria técnica.
Asimismo, en la reunión se analizaron una a una las quejas y denuncias registradas en los meses transcurridos desde la sesión anterior, con el fin de atajar el problema de ruido generado por la recogida de residuos y los efectos indirectos que derivan de la misma.
Por otro lado, se hizo hincapié en que los futuros pliegos de condiciones para la adquisición de vehículos y maquinaria de limpieza y recogida de residuos valoren «significativamente» el menor impacto acústico de los mismos.
Esta es la primera actuación contemplada en la propuesta de aprobación inicial de los Planes de Acción Contra el Ruido. Este grupo apuesta por la concienciación como línea de trabajo para combatir problemas derivados de la recogida y limpieza, repartiendo cerca de 200 notas informativas entre los operarios de los servicios de Limasa.
Según señalaron desde el grupo, «lo que se busca es la reflexión y, además, se informa de que es posible combatir o paliar parte del ruido generado, por ejemplo durante las maniobras de recogida y limpieza de viales».
Nuevos vehículos
La última adquisición de vehículos suma un total de 61 unidades, siendo 25 híbridas destinadas a la limpieza y recogida de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) y cinco unidades eléctricas para uso en limpieza y recogida de RSU en el casco histórico, entre otros vehículos. El objetivo es disminuir los niveles generados, principalmente en el horario nocturno, periodo donde se registra un mayor número de quejas.

Agosto 2011 – Condena por provocar ruidos intencionadamente

agosto 10, 2011

Fuente: Montse Martín | Málaga

Deberá pagarle 4.500 euros por el trastorno neurótico que le ocasionó dando zapatazos y arrastrando muebles de madrugada

Las relaciones de vecindad no siempre son fáciles y en ocasiones hasta pueden causar perjuicios a la salud. Eso es lo que le ha ocurrido a una mujer que ha llegado a ser diagnosticada de un trastorno neurótico por estrés postraumático como consecuencia de los ruidos provocados por una vecina del edificio. Tras soportarlo durante bastante tiempo, la mujer no aguantó más y la denunció en el juzgado. Ahora la Audiencia Provincial de Málaga le ha dado la razón y ha condenado a la molesta vecina a pagarle una indemnización de casi 4.500 euros por los daños morales que le ha ocasionado con su conducta, provocando ruidos de forma intencionada para fastidiarla, incluso de madrugada. Además, el tribunal le ha impuesto una multa de 240 euros por una falta de coacciones, ya que los ruidos comenzaron tras presentar una denuncia contra ella porque las obras que realizaba estaban afectado a zona comunes.
En efecto, en septiembre de 2007 la víctima y el presidente de la comunidad denunciaron a la vecina a la que le habían hecho llegar las quejas de los vecinos del inmueble, ubicado en Fuengirola, por una serie de obras de reforma que estaba realizando en su casa y que repercutieron en las zonas comunes.
A partir de ese momento, la mujer y su familia han estado sufriendo ruidos molestos provocados por la vecina de forma deliberada, según la sentencia. Zapatazos, fuertes golpes ocasionados al dejar caer al suelo un objeto contundente, el arrastre de muebles… Todos ellos durante la madrugada, concretamente entre las once de la noche y las cinco de la mañana.
El pasado mes de enero se celebró un juicio de faltas en la que la vecina fue condenada por coacciones a pagar una multa de 240 euros. Ni denunciante ni denunciada quedaron satisfechas con la resolución judicial. La primera consideraba que debía ser absuelta y la segunda porque quería ser indemnizada por los daños morales. Ambas parte presentaron una apelación a la Audiencia de Málaga, que finalmente ha resuelto a favor de la víctima. El tribunal ha considerado probado que las coacciones se produjeron y que el padecimiento de su enfermedad lo desencadenó el problema con la vecina, por lo que acuerda que ésta la indemnice con 4.474 euros más los intereses legales. La sentencia es firme.

Agosto 2011 – A mucho ruido, oidos sordos @EduardPunset

agosto 1, 2011

Fuente: eduardpunset.es

A veces la contaminación acústica es tan ofensiva y brutal –sobre todo si se tiene en cuenta que la mayor parte de la población española es mayor y, por lo tanto, tiene los oídos delicados– que no tiene perdón de Dios la inhibición de las autoridades ante esta ofensa al común de los ciudadanos.

 

Gremios como el de arquitectos y constructores de grandes aeropuertos son también cómplices de esta falta de consideración hacia las personas de edad y los discapacitados, a los que se obliga a recorrer pasillos interminables en nuestros sobredimensionados aeropuertos y estaciones de AVE. ¿Se es consciente de que tarde o temprano esta falta de educación y sentimientos hacia la sociedad será rechazada y hasta penalizada por los países modernos?

¿Quién no se ha visto obligado a cambiar no solo de acera, sino de calle, y acurrucar a los bebés para protegerlos de la agresión auditiva prodigada por una perforadora que, en pleno tránsito, aterra con sus ruidos a los transeúntes?

¿Han sufrido alguna vez el penetrante resonar del motor de una moto pilotada por un joven al que nadie ha tenido tiempo todavía de enseñar el respeto debido a sus semejantes? ¿Hasta qué grado puede llegar la incultura del público que no levanta la mano acusadora contra el delincuente que avasalla, amenaza y rompe el delicado sistema auditivo de los mayores? ¿Hasta dónde puede llegar la confusión entre los delitos tradicionales, como el robo de su cartera a un solo individuo y los destrozos colectivos causados por la violación de las reglas que, supuestamente, deberían impedir la contaminación acústica?

Muchos de nuestros amigos no han querido entrar en la edad moderna o en la sociedad de las nuevas tecnologías. Se fijan en los delitos tradicionales cometidos soliviantando a una sola persona, como el soborno, el robo, el engaño, la ocultación de la identidad, pero no les apetece todavía empatizar a nivel social, contribuir al bienestar de los colectivos impidiendo que los niños griten o lloren sin parar en los restaurantes o las plazas públicas, interfiriendo en la paz de los demás; no han querido entender que no se puede despedir a un empleado de su oficina a gritos por el móvil desde un vagón de tren, en el que se supone que los demás quieren pensar o trabajar en sus cosas.

Las propias Fuerzas de Seguridad no han adquirido la cultura necesaria para proteger a los ciudadanos de males que son perfectamente remediables, como la contaminación acústica; interferir en la libertad de movimiento de los ciudadanos, interrumpiendo sin explicación ni legitimidad el tráfico en una calle determinada; aplicar con rigidez sospechosa multas de tráfico por violaciones mínimas o violar las leyes haciendo que proliferen las escuchas telefónicas a ciudadanos.

Hay muchos más indicios de la insensibilidad de la gente a delitos cometidos por la propia autoridad pública, sin ser conscientes de ello ni la jerarquía delictiva ni el público. En un pueblo de la costa cerca de Barcelona, yo he soportado el anuncio repetido por altavoces estridentes e ininteligibles del propio Ayuntamiento, que recurre a desfasadas tecnologías para comunicar a sus conciudadanos los peligros de un mar agitado, de olvidar a los niños en plena ciudad o los avatares del estado del mar.

Dentro de pocos años se habrán equiparado las penalidades impuestas a los delitos de rateros con aquellas aplicadas a los cometidos por quienes no han querido enterarse de que el mundo ha cambiado; de que la tecnología permitirá eliminar la pugna tradicional entre los que no tenían nada y los que tenían algo a lo que aferrarse. Para ello, hará falta aceptar que no solo se puede atentar contra los demás robándoles la cartera, sino también interfiriendo en sus sentidos y sentimientos.


A %d blogueros les gusta esto: